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Henry wallon

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Henri Wallon

 

Henri Wallon, Filósofo y Médico francés, nació en Paris en 1879 y murió en 1962. Se doctoró en letras y fue el creador del Plan de Reforma de la Educación de Francia en 1944 –Plan Langevin-Wallon.

Abierto promotor del movimiento socialista, comunista y antifascista, a Wallon se le identifica como precursor de la Psicología de la Orientación y fundador del Centro de Asesoría Médica y Educativa, erigiéndose como uno de los científicos reformadores de la pedagogía moderna.

Algunos de sus seguidores son René Zazzo, y Hélène Gratito-Alphandéry.

Los primeros trabajos de H. Wallon se orientaron hacia la sicopatología, para centrarse posteriormente en la psicología infantil y la orientación. Su obra no ha sido muy difundida, según los propios investigadores de su trabajo, por dos razones fundamentales: la primera por la competencia de las Teoría de Piaget y Vygotsky, dominantes en el momento de traducirse al inglés la obra de Wallon, y la segunda por sus compromisos políticos que provocaban desconfianza en Estados Unidos, que desde entonces domina gran parte del mundo, sino todo.

 

Contemporáneo de Piaget, Henri Wallon llegó y aportó a la Psicología riqueza desde la filosofía y la medicina, sumándose a los debates de la época sobre la fundamentación epistemológica de la ciencia, y sobre la explicación evolutiva de la construcción de la personalidad.

 

Plantea que en la conciencia reside el origen del progreso intelectual, pero que ésta no se presenta en el momento del nacimiento sino que es una cualidad que se construye socialmente, por medio de lo que denomina la simbiosis afectiva. Por tanto el objeto de la Psicología sería la explicación de la formación y desarrollo de la conciencia.

 

Para tal propósito Wallon señala que se deben estudiar tanto los aspectos biológicos como los sociales y para ello se centra especialmente en  cuatro factores para explicar la evolución psicológica del niño: la emoción, el otro, el medio (físico-químico, biológico y social) y el movimiento (acción y actividad).

 

Afirma que la psicología es también una ciencia humanística y de la naturaleza, valiéndole que algunos autores como Ochaíta y Espinosa, viesen en este planteamiento de Wallon un anticipo de los postulados actuales de la Teoría Sistémica y muy especialmente de la hipótesis de la integración funcional entre los diferentes niveles de organización  del ser humano: biológico, psicológico y social.

 

Otro concepto que podemos encontrar implícito en la filosofía de Wallon es el de intersubjetividad. Con influencias procedentes del psicoanálisis, de la lingüística de Bajtín o de la teoría del lenguaje de Vygotsky, esta concepción de intersubjetividad está implícito en el planteamiento de Wallon, en el estudio de la relación con el otro.

 

El propio Freud realizó una gran aportación cuando explica los mecanismos de formación de las relaciones objetales, la transferencia y la contratransferencia, conceptos de gran interés para la comprensión de la comunicación afectiva. Más recientemente, desde un marco teórico distinto, centrado en la comunicación, la Teoría de la Intersubjetividad primaria de Trevarthen aborda el problema de la construcción del diálogo intersubjetivo, entre  el niño y los otros, alrededor de los 3 meses. 

 

La teoría de Wallon se fundamenta epistemológicamente en la filosofía marxista y más específicamente en el materialismo dialéctico.  Defiende la importancia de la fundamentación biológico sin caer en el mecanicismo organicista. Destaca la relevancia del psiquismo individual, sin sustituir éste a la realidad de los objetos, como sucedía en los planteamientos idealistas. Admite la presencia de las contradicciones pero las integra como parte fundamental de la explicación del desarrollo. En definitiva es heredero de la tradición teórica de la filosofía marxista en su crítica al empirismo mecanicista y al  racionalismo idealista, y aunque se nutre de una metodología dialéctica, heredera de Hegel, fundamenta el hecho psicológico en fenómenos ajenos a la conciencia, bien sean biológicos o históricos y sociales. 

 

En consecuencia, para Wallon, el método dialéctico  es el único válido para el estudio de la conciencia, afirmando que el estatus científico de la psicología sólo se conseguirá en la medida que ésta sea capaz de reconocer que el psiquismo es la forma más elaborada de desarrollo de la materia. Por todos los argumentos anteriores considera que el estudio psicológico debe realizarse de manera global y critica los modelos reduccionistas.

 

Desde un enfoque dialéctico, Wallon se enfrenta al estudio de la conciencia y del desarrollo humano. Estudia los procesos psicológicos desde la psicología genética, esto es desde el análisis evolutivo de los procesos de formación y transformación del psiquismo humano, tanto desde una perspectiva ontogenética como filogenética, biológica, histórica y cultural, recurriendo al trabajo interdisciplinario de diferentes ciencias y al empleo de técnicas como la observación en situaciones naturales, la experimentación, las técnicas comparativas y las estadísticas.

 

 Zazzo, uno de sus seguidores nos sintetiza de manera esclarecedora la metodología de Wallon:

 

su método consiste en estudiar las condiciones materiales del desarrollo del niño, condiciones tanto orgánicas como sociales, y en ver cómo, a través de esas condiciones, se edifica un nuevo plano de la realidad que es el psiquismo, la personalidad (Zazzo, 1976, p.85)

 

A diferencia de otras concepciones dualistas, procedentes del racionalismo cartesiano, Wallon defiende un concepto unitario del individuo. En esta línea, defiende que en el desarrollo humano se produce una transición desde lo biológico o natural, a lo social o cultural, cuya transición se produce gracias a la presencia del otro.

 

En este planteamiento es muy importante tener en cuenta dos consideraciones: La primera es que tanto los factores sociales como los biológicos pueden ser considerados innatos o adquiridos, dado que unos se construyen gracias a la presencia de otros. La segunda afirma que las diferencias biológicas se pueden acabar convirtiéndose en sociales. El desarrollo biológico, gracias a las instrucciones genéticas, hace posible que se cree la función, pero dicha función sin un medio sobre el que actuar quedaría atrofiada, según indica Lurçat (1975), discípula de Wallon. De este modo, según ésta autora, lo biológico y lo social constituyen un dúo dialéctico.

 

Wallon coincide con Vygotsky al afirmar que el niño es un ser social desde que nace y que en la interacción con los demás va a residir la clave de su desarrollo. No obstante, a pesar de esta y otras coincidencias importantes como la defensa del método dialéctico, se van a diferenciar en la explicación del proceso de individuación; es decir, en la manera que el niño se construye como individuo desde el escenario social. De este modo, Vygotsky (1978) afirma que todas las funciones psicológicas superiores aparecen primero a nivel interpsicológico, en interacción con los demás y posteriormente se construye e interioriza a nivel intrapsicológico.

 

Sin embargo para Wallon, la individuación se produce gracias al papel que desempeña la emoción en el desarrollo, llegando a afirmar que gracias a ella los niños construyen su psiquismo. Los primeros gestos del recién nacido y del niño de menos de tres meses, son llamadas de atención para los adultos que le rodean. Estos gestos expresivos se convierten en culturales en la medida que son capaces de suscitar en los otros un conjunto de reacciones dirigidas a satisfacer sus necesidades, sean éstas biológicas o afectivas y en la medida que los adultos atribuyen intenciones a las conductas de los niños que inicialmente no las tienen. A partir de estos primeros momentos, el bebé establece una simbiosis afectiva con sus cuidadores que le posibilita el desarrollo. 

 

Pero para Wallon la emoción no tiene sólo un valor adaptativo sino que posee también un valor genético, ya que es capaz de generar nuevas estructuras de conocimiento.

 

Decía que el lenguaje ha sido precedido por medios de comunicación más primitivos y que la base de estos medios está en la expresión emocional.

 

Jesús Palacios, comentando a Wallon (Wallon, 1987, p.60), señala: En la ontogénesis, es la emoción lo primera que suelda al organismo con el medio social, pues el tejido de las emociones está hecho del entramado de sus bases neurofisiológicas y de la reciprocidad que asegura los intercambios con el medio. ..En la emoción y el lenguaje están las claves que dan al hombre sus señas de identidad; emoción y lenguaje tienen raíces biológicas, pero se constituyen y estructuran merced al intercambio social.

Es por tanto, gracias a la emoción  y a través de ella como el niño se convierte de ser biológico en ser social.

 

Otro concepto que utiliza Wallon para explicar el Yo psíquico es el de socius o alter. Este se representa a través de la simbiosis afectiva que se establece con el Otro, y del proceso tanto de simbiosis como de diferenciación.

 

Apenas el hombre es, el grupo y el individuo aparecen indisolublemente solidarios, ellos se debe a la emoción que actúa como auténtica soldadura entre el bebé y el entorno humano.

 

En cuanto a la investigación psicológica y educativa Wallon plantea desde el método dialéctico que Psicología y Pedagogía son inseparables, pues se trata de dos momentos complementarios de una misma actitud experimental.

 

El concepto de desarrollo está vinculado al concepto de estadio, como sucede en, la teoría de referencia de la psicología evolutiva del último tercio del siglo XX, la Teoría de Piaget. Sin embargo los planteamientos de ambos autores fueron muy distintos. Piaget estableció unos estadios del desarrollo cognitivo por medio de un modelo lógico-matemático dominante en la ciencia del momento, evaluando las capacidades del niño, en cada una de las edades para utilizar e interpretar las operaciones de dicho modelo en cada edad. De este modo el niño ponía en juego un conjunto de capacidades necesarias para resolver problemas que se encontraban fundamentalmente en los dominios de la matemática o de la física, aunque progresivamente Piaget los fue extendiendo a otros ámbitos, como la moral o el juego. 

 

Sin embargo, Wallon define un estadio como un conjunto características específicas que se establecen a partir de las relaciones que el sujeto mantiene con el medio, en un momento dado del desarrollo. En consecuencia, para la definición de cada estadio habría que tener en cuenta, tanto la función dominante que está presente en el mismo (actividad dominante), como la orientación de la actividad que desarrolla el sujeto (hacia sí mismo o hacia fuera). De este modo, la transición de un estadio a otro se produce por el cambio de función  dominante. A su vez, la secuencia y organización de los estadios se regula por dos leyes: ley de alternancia funcional y ley de preponderancia e integración funcional.

 

La ley de alternancia funcional es la ley principal que regula el desarrollo psicológico del niño. Plantea que las actividades del niño, unas veces se dirigen a la construcción de su indivualidad y otras al establecimiento de relaciones con los otros; alternándose la orientación progresivamente en cada estadio.

 

Desde esta perspectiva, tenemos que en la construcción de la personalidad, para Wallon, el medio social, y dentro de éste el grupo, son muy importantes para la formación de la personalidad, pero no se olvida que el individuo debe desarrollar una construcción personal, planteando lo siguiente:

 

El medio más importante para la formación de la personalidad no es el medio físico sino el social. Alternativamente, la personalidad se confunde con él y se disocia. Su evolución no es uniforme, sino hecha de oposiciones y de identificaciones. Es dialéctica…No hay apropiación rigurosa y definitiva entre el individuo y su medio. Sus relaciones son de transformación mutua.

 

La segunda ley que enuncia Wallon es la de preponderancia e integración funcional. Consiste en que no existe ni ruptura, ni continuidad funcional en la transición de un estadio a otro. De este modo, las funciones antiguas no desaparecen sino que se integran con las nuevas.  

Derivada de la aceptación fundamental por parte de Wallon de una filosofía que está en la base de su concepción integral del desarrollo psicogenético del niño, del hombre, más precisamente, de la aceptación del marxismo como base de su teoría, encontramos su idea en torno a la relación dialéctica entre psicología y pedagogía como una condición necesaria para el desarrollo científico de esta última y de la educación, como una exigencia para que el quehacer educativo, tanto en su discurso como en su práctica, abandonen la vía rutinaria que aleja a la práctica formativa del hombre de su guía y estatus científico.

Como bien afirmó Garaudy, Wallon solamente en el marxismo pudo encontrar la solución a las interrogantes propias de su ciencia.

El hecho de que Wallon ponga énfasis en la dimensión social del individuo, que ponga el acento en la interacción entre individuo y sociedad, equivale a...incrustar la psicología en el materialismo dialéctico a fin de trabajar hacia el pleno florecimiento del individuo.

Al igual que Marx, Wallon salva a la educación del psicologismo tradicional, mecánico y reduccionista; es decir, Wallon se opone con energía a ubicar a la psicología como el núcleo explicativo y único del ser y del quehacer educativo, pues desde la perspectiva dialéctica suya y de Marx, no es posible explicar y entender totalmente al ser humano por, sólo y desde la psicología, pues el hombre es una totalidad.

Esta posición walloniana no desprecia, por supuesto, a la psicología, sino que evita extremismos por exceso o por defecto, y simplemente la redimensiona y le da su exacto lugar.

Wallon hace lo propio con la pedagogía, y la salva, no de la soberbia teórica, sino de su limitación doméstica. La pedagogía, dice Wallon, debe ser científica y sólo la unión entre psicología y pedagogía podrá asegurar este estatus científico de la psicopedagogía; ambas se necesitan para poder apuntalar el discurso y la práctica en pro del proceso de antropogénesis humana, en la que, como una totalidad, pueda lograr el pleno, total y libre desarrollo del hombre, el despliegue omnilateral de sus facultades.

Wallon señala que la pedagogía debe convertirse en una ciencia en la que los métodos y las técnicas educativas deben ser experimentalmente elaboradas. La inducción experimental con sus medios de control y verificación es el único medio válido para elaborar métodos y técnicas educativas.

La eficacia de la acción educativa se basa -dice Wallon- sobre el conocimiento exacto del niño, de su naturaleza, de sus necesidades, de sus capacidades, en una palabra, sobre el estudio psicológico del niño

El teórico francés opina que la psicología y la pedagogía se relacionan íntima y profundamente, pero precisa que en dicha relación no se subsumen una a la otra, que no es la relación entre ellas la relación que se da entre una ciencia normativa con una ciencia. Al igual que Marx, Wallon salva a la educación del psicologismo tradicional, mecánico y reduccionista; es decir, Wallon se niega con energía a poner a la psicología como el núcleo explicativo y único del ser y del quehacer educativo.

La psicología debe salir de su solipsismo interiorista, y la pedagogía de su empiria, y ambas sólo lo pueden hacer mediante una relación necesaria e íntima y en una práctica y acción recíprocas. La pedagogía se apoya en la psicología, pero al mismo tiempo le proporciona la materia prima, así como un terreno donde poder verificar sus resultados.

Wallon le da una inusitada importancia a la pedagogía, pero siempre en relación con la importancia que le otorga a la psicología; por ello dice que el campo de la pedagogía ofrece una enorme riqueza de experiencias cambiantes y nuevas a cada instante. Esta gama de experiencias merecen algo mejor que terminar siendo simples fórmulas utilitarias.

Wallon, en su enfoque dialéctico, heredado de Marx, sostiene una amplia perspectiva en torno a la educación, en la que los aspectos psicológicos, pedagógicos y sociales, se encuentran íntimamente imbricados los unos con los otros. El punto de vista de Henry Wallon enfatiza también la necesaria complementariedad con otras disciplinas científicas, como la neuropsicología para el estudio y orientación del quehacer educativo. Así, para Wallon la relación entre filosofía y educación es profunda, histórica, necesaria y dialéctica, tanto como es necesaria la relación entre psicología y pedagogía, relación que es necesario estimular si queremos llegar a constituir un quehacer educativo científico, tanto en su discurso como en su práctica concreta.

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Comentarios Henry wallon

Las teorias de Walon estan bien fundamentadas, muy completo que ha servido de estudio a muchos estudiantes, no hay alguien que le supere.
vilma vilma 16/03/2012 a las 04:37
PITO
RITA ARZOLA ESCOBAR RITA ARZOLA ESCOBAR 23/09/2012 a las 17:34
Mil gracias por este artículo, reivindica la obra de Wallon, que considero que supera al mismo Piaget en su concepción de un desarrollo más integral, bio psico social, dándole un gran papel alotro y ala emoción.
Bertha Sarmiento Bertha Sarmiento 05/05/2013 a las 23:40

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