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Anomia S.A. (sociedades anómicas)

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"Todas las normas de conducta y reglas morales

forman  un mundo imaginario alrededor de la persona;

 si en algún momento esa barrera se resquebraja,

 los impulsos se liberan a borbotones y sin control..."

Emile Durkheim sobre la anomia (La Educación Moral 1925)

 

Según la Real Academia de la Lengua Española, anomia, es la incapacidad para orientar el comportamiento social. La ausencia de Ley; o bien el conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación. También a la anomia se le define como la dificultad para encontrar las palabras, especialmente el nombre de los objetos; o bien para ver las cosas. 

Tenemos entonces que, la Anomia, esa falta de normas o incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos lo que les sería necesario para lograr sus metas en sociedad, ha ejercido una gran influencia sobre la teoría sociológica contemporánea, dadas las múltiples situaciones anómicas que vive la sociedad actual.

Ante estos muchos síntomas de descomposición social que estamos viviendo y padeciendo, urge que las instituciones, llámense como se llamen, profundicen en tareas que aborden  el estudio y análisis de este singular y complejo fenómeno del que muy poco se sabe y habla.

A través de este singular modelo de estudio social se ha intentado explicar la violencia urbana y colectiva, y todo tipo de desviación y disfunción social.

La pobreza, el desempleo, las drogas, la falta de confianza en la esfera oficial, son solo algunos de los factores que propician las conductas de desviación y descomposición social: ANOMIA...anemia social.

Estudios e investigaciones dan como resultado que con programas comunitarios dirigidos a  la prevención de estos flagelos del nuevo siglo, el estado de anomia no debiera existir; o que al menos se amainaría de cara al futuro si los estados, como institución  rectora de la administración  del pueblo, cumpliera con su obligación de hacer cumplir las normas en vez, de por ejemplo, cerrar los ojos ante la incapacidad y la realidad que doblega y golpea a la sociedad.

Tampoco sucedería sí la justicia fuera justa con todos, y no se inclinara para el lado que la llevan las presiones sistémicas gubernamentales y organizativas.

Ante el estado de anomia, donde las personas no tienen fe en esa justicia endeble, porque conocen de la influencia de los intereses sobre sus decisiones; donde nada le es confiable...sólo queda buscar el recobro de los valores en las propias voluntades, en las normas eternas de no hacer al prójimo lo que no se desearía que el prójimo le hiciera a uno.

Aun es tiempo. Todavía podemos...

Comencemos por cambios de actitud tan pequeños para nosotros mismos como: respetar las cotidianas y sencillas normas de convivencia; no infiltrarnos en filas de espera y miles de ‘cositas anómicas' que constituyen la base de la monstruosa pirámide de la anomia, que culmina y se corona en la corrupción de los poderes ejecutivos...todo por malas conductas humanas.

La anomia es una ‘anemia normativa'; el uso de drogas, incluido el alcohol, es la punta del iceberg, porque las drogas tienen mucho que ver con el aumento de las violaciones en todos los sentidos, los suicidios y los trastornos sociales. Son además generadoras por doble vía de perturbaciones insociables y actos crueles, ya que el consumo abusivo especialmente de estimulantes tipo cocaína, y el mortal cristal, alteran los controles morales y genera daños cerebrales que eliminan la posibilidad de control de los impulsos.

El estado de anomia es síntoma de un  mal mayor... Complejo, silenciosos y peligrosísimo.

La anomia que produce en tropel incapacitados sociales, agota también las cuentas públicas al generar en masa criminalidad, enfermos crónicos y opacar y apocar las relaciones sociales en ciertos barrios y sectores de la sociedad que funcionan como centros de reunión marginal, además de ir creando una especie de ‘tipos' que obsesionará a la sociedad durante décadas, y que ya se está padeciendo.

Si el sistema normativo se estancó ¿qué sucedió? ¿Quién se descuidó?

Porque, como decía Emile Durkheim, cuando esto sucede los impulsos más primitivos se desatan sin control. Es indudable que esto brota cuando las necesidades más esenciales de las personas no se pueden realizar: autoestima, supervivencia, autorrealización, proyectos; a su vez el contexto institucional pierde eficacia; familias creadoras de hijos pero no protectoras ni formadoras de hijos; escuela que no forma para la vida; espiritualidad popular vacío o en déficit; instituciones de seguridad y judiciales en apuros, en algunos casos influidas por el delito y en otros ultrajadas para sacar un rédito público; y la pérdida de la cultura del trabajo, es decir el ocio, la dejadez... etcétera.

Muchos, incapaces de alcanzar una vida personal gratificante, optan por una subsistencia imaginaria y la droga se los facilita; otros son vengadores y matan y violan. Unos más viven mundos artificiosos matando y linchando sin piedad, sin sentir... como de novela.

Albert Camus, en ‘El Extranjero' retrata personas victimas y victimarios de la anomia social.

La anomia es también la apatía comunitaria ante la fría y torpe indiferencia humanística que vivimos. Viendo las consecuencias de un consumo indiscriminado de sustancias en todos los sectores de la sociedad y que no existe en las organizaciones una respuesta acorde con la magnitud de la crisis.

Escuelas, instituciones espirituales, medios de comunicación, familias, asistimos a una inercia de anomia: anémica. Durante años padecemos una escalada comunicacional desde distintos sectores que amparan y promueven la aceptación y consumos de estupefacientes. Hoy se recogen los frutos y se prevé que una ‘subclase de ciudadanos' nos espera en el futuro no muy lejano.

La anomia transforma todo en indiferencia porque se pierde toda referencia de valores.

La tolerancia de lo extremo o marginal como si fuera una norma de conducta es algo que se da en nuestra comunidad; aumentan las cegueras ante lo antisocial, se difuminan las fronteras entre lo que hace bien y lo que hace mal; se difunde y se publicita algo que daña como algo bueno y se  denigra a todos aquellos que tienen otros valores llamándolos peyorativamente gente de ‘panchos' o ‘caretas'.

La desviación se entiende como una situación de estrés generada por la incongruencia entre metas de éxito y medios ordenados para su alcance.

Lewis Monford, sociólogo e historiador lúcido, refiriéndose a ciclos históricos en donde la anomia parecía reinar, decía que de esto nos podemos salvar y recuperar para que la comunidad sea la fuerza vital de la civilización, pero que primero habremos de percibir y reconocer la traba que se tiene, y luego por lo menos, contar con una elite a la cabeza que pueda iniciar un discurso preventivo de la anomia.

Todos somos concientes de que vivimos tiempos difíciles en todos los sentidos: político, económico, social, cultural y demás. Hay multitud de cosas que vemos y vivimos todos los días y que no son agradables. La violencia es una de ellas, la encontramos en casa, en la calle, en la escuela, en el trabajo, en la política y en todas partes.

La migración, ignorada o no, con sus desarraigos, el terrorismo, el secuestro, el narcotráfico, la corrupción, el soborno y demás males sociales de la época. Los paros y protestas que no terminan, el alto precio de la vivienda, la escalada de costos y una larga lista de situaciones que se añaden al mal social. Ver como pasan los días, los meses y los años y no se producen mejorías, hace que se vaya contagiando un agobio que poco a poco lleva a desentenderse de todo, y a veces a arrinconarse, a matar y a suicidarse.

La anomia, esa especie de abulia y confusión de las personas que las solivianta a abandonarse y a abandonar sus compromisos, a desmotivarlas más y más, hasta permanecer ante el televisor o el Internet presenciando el espectáculo, viendo pasar el mundo, un mundo en  el que cada vez participan menos y al que se sienten ajenos....esto si que es un problema serio del que debiéramos preocuparnos y tomar nota.

El motivo principal del  estudio de la a anomia, a decir de sus propios investigadores,  es descubrir cómo ciertas estructuras sociales ejercen presión en ciertas personas  dentro de una sociedad enganchándolas en conductas inconformes en lugar de conductas conformes.

Urge una reflexión más honda sobre este singular fenómeno, dado que, todo parece indicar que el asunto es de valores y ética, por ende, de personas: personal, individual.

 

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Comentarios Anomia S.A. (sociedades anómicas)

muy buena la reflexión sobre la anomia  realizando mi tesis en los lugares donde acudíamos nos dimos cuenta de que existe una especie de anomia comunitaria que no permite a los hab de estos  sectores que estudiamos a proyectarse a establecer metas como comunidad, es una localidad rural con mínimos servicios  básicos y la verdad es que no hay muchas cosas que hacer ni siquiera cuenta con escuela básica, y las personas del sector desconfían de sus vecinos, no hay cooperación, no hay relaciones mas profundas entre ellos, y me hace mucho sentido que la anomia saca lo más primitivo del ser humano, lo que pasó en esas localidades luego del terremoto y por recibir cualquier cosa que les llegara fue horrible, y termino por destruir todo ápice de capital social en estas comunidades...
esto es un gran problema social que con las desigualdades que se origina en el país no deja de incrementarse y lo que peor es que el gran problema a futuro es el de la  delincuencia drogadicción, entre muchos otros, que no se solucionan con cerrar la puerta giratoria ..

 muy bueno el blog
camila barra camila barra 16/01/2011 a las 23:53
ASI ES CAMILA.
Gracias por tu comentario y visita al BLOG.
saludos

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