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Anécdotas de doña “Chencha”, de 90 años de edad, sobre la Colonia Americana de Los Mochis…

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Doña 'Chencha' Valenzuela Vda. de Araujo

 

Con un brillo de luz en sus pequeños ojos que delatan haber sido de un vivo color en su juventud, doña Crecencia nos comenta las historias que recuerda vivió en la emblemática colonia americana hace más de ochenta y tantos años; y que ahora sucumbe ante la voracidad de los poderosos empresarios y la impasibilidad de autoridades y ciudadanía, que parecen resignarse a seguir perdiendo ladrillo por ladrillo este bello corazón histórico de Los Mochis y la región del valle del Fuerte, aun violando leyes, decretos y reglamentos que protegen dicho patrimonio.

 

Con un dejo de nostalgia, coraje, tristeza y ganas de llorar, doña "Chencha" nos cuenta que su papá Manuel Valenzuela, trabajó en las calderas mientras que su madre Jesús Márquez, lavaba, planchaba y asistía a los extranjeros empleados de mister Johnston, que vivían en la colonia americana.

 

Y en ése mundo que evoca a más de ochenta y tantos años sin venir a la colonia, la anciana se enoja por la barbarie cometida.

 

Para doña Crecencia Valenzuela viuda de Araujo, a quien sus más de 90 años le impiden oír y caminar bien, no ha sido obstáculo para acudir a la ciudad de Los Mochis, desde el Ejido Mochis donde actualmente vive, a estampar su firma de apoyo al rescate de la colonia americana donde de niña jugó y correteó a lado de sus hermanos y amigos, cuando acompañaban a sus padres a la labor en la Sugar Company de mister Johnston, y en las bellas casas donde vivían los gringos empleados de la factoría.

 

Con bastón en mano para apoyarse y caminar segura, acompañada de sus nietos y bisnietos, doña Crecencia recorrió la banqueta de la colonia americana lamentándose por el daño que le han causado a las fincas.

 

Apoyándose de un audífono especial para amplificar la voz y poder escuchar mejor, la longeva mujer conversó con los integrantes del Frente Ciudadano de Defensa del Patrimonio Histórico Cultural y Ecológico de Ahome instalados en las afueras de lo que queda de la colonia americana.

 

"Cuando yo venía acá, estaba muy chica y no ponía mucha atención de las cosas. Mi papá trabajaba en las calderas, ahí se hizo viejo, enfermó y murió en su trabajo.

 

"Yo venía porque mi mamá les lavaba y les plancha a los que trabajaban aquí, y me mandaba a dejar o a recoger la ropa. Yo entraba con otra compañera, otra chamaca, y jugábamos mucho en una casa grande, de dos pisos que estaba allá...

 

¿Aquí estará todavía? pregunta doña Crecencia con la mano sobre la frente a manera de "tapasol" para poder vislumbrar lo que ha quedado de ese histórico y bello lugar demolido por la ambición de unos cuantos extraños a Los Mochis, que han venido a la localidad a sacar provecho.

 

Nos cuenta que en la casa grande (seguramente habría sido lo que se conoce como el edificio "Varsovia"), que subían y bajaban por las escaleras.

 

"Jugábamos mucho en las escaleras cuando veníamos: había un gran jardín, muy bonito con muchas flores que nosotros cortábamos aunque se enojaran los gringos y mi mamá...Las cortábamos y corríamos", confiesa doña Crecencia con una sonrisa y alegría que ilumina su rostro marcado por los años.

 

Dice no recordar el idioma que hablaban los extranjeros ya que ella y sus amigas nunca se entendieron con ellos, sino que sólo iban cuando su mamá las mandaba a llevar o recoger la ropa.

 

"No sabía si hablaban inglés o español. Nosotros nada más jugábamos. Sí había cerco pero podíamos entrar y salir a jugar", recuerda la lúcida mujer, quien se lamenta que por su edad ya no había podido venir a ver la colonia.

 

"Pero ahora que sucedió esta barbaridad, y que me dijeron que estaban aquí unas personas protestando para defender la colonia, les pedí a mis nietos que me trajeran a firmar y a ver como quedó.

 

"Me dijeron, pero yo hacía mucho que no miraba todo esto, porque no puedo venir del ejido (Mochis)... pero antes aquí me llevaba todo el día allá adentro. Muy bonito estaba todas estas casitas, con muy bonitos jardines donde cortábamos las flores".

 

Aunque no oye ni camina bien, doña Crecencia cuenta con una lucidez envidiable sus anécdotas y vivencias de hace más de 80 años en este lugar;  y con voz fuerte y clara reclama la barbaridad que se está cometiendo.

 

"Yo me enojé y renegué porque se había hecho esto; porque tan bonito que estaba y ahora que estoy viendo como quedó me puede mucho.

 

"Qué tristeza que haya pasado todo esto, y pues quien sabe como estará la cosa", nos dice con un dejo que nostalgia  e impotencia doña Crecencia, quien sin saber que pasará recorre por ultima vez, desde la banqueta, lo que queda de la antigua colonia americana donde de niña contempló el nacimiento y desarrollo de esta prospera ciudad de Los Mochis que se ve amenazada nuevamente por la indolencia de unos cuantos ambiciosos empresarios que parecen no conocer de las bondades de la moderna mercadotecnia y comercio.

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Comentarios Anécdotas de doña “Chencha”, de 90 años de edad, sobre la Colonia Americana de Los Mochis…

Hoy murió doña Chencha
QEPD
14 SEPTIEMBRE 2009
feliz feliz 14/09/2009 a las 23:53
Así es el periodismo escrito, es como una fotografía relatada, así con tus palabras que dejas fluir suaves y pausadas sobre el texto, nos presentaste esta foto de tamaño completo de Doña Chencha, quien puede ser el personaje que escogiste, pero también puede ser algo más que una señora caminando por los Mochis, puede ser "el brillo de luz" que descubriste en su mirada. Muy bien amigo, eres buen periodista y buen amigo, solo espero regresar a los Mochis para saludarte y conversar, quizá de doñas Chencha o quizá de tantas historias que se tejen y que ahora puedes compartir a través del Internet.

Julio Cuic
julioo Cuic julioo Cuic 22/09/2009 a las 21:28

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